O Seixo celebra su primer Samain con talleres, relatos, cuentacuentos... y ¡niños!
A través de unas carreteras estrechas llegamos a O Seixo, en O Bolo. Aparcamos en una pequeña plaza en el centro de las pocas casas que componen esta aldea y nos dirigimos al centro social. Allí encontramos a Eliska, una mujer joven, con la piel muy blanca y el pelo muy rubio. Ayuda a dos niñas pequeñas, de no más de 10 años, a decorar esqueletos, tejer telas de araña y confeccionar cualquier adorno típico de esta época de Samaín.
Eliska nos recibe con una sonrisa. Por su aspecto y su por acento, aunque habla un perfecto gallego, es evidente que no es de aquí. «Son de Chequia. Vñen a Galicia a estudiar e finalmente quedeime», nos aclara. «A Valdeorras cheguei fai algo máis dun e a xente namoroume». Se ha integrado perfectamente en O Seixo, inyectando su enorme vitalidad y ha involucrado a todos los vecinos para que participen en el primer Samaín. «Celebramos este ano o noso primeiro Samaín». «Digo ‘nosoo’ porque, aínda que levamos aquí ca miña familia só un ano, sentimonos xa parte desta comunidade. Antes facíase a festa do magosto, pero esta é a primeira vez que organizamos o Samaín, máis enfocado no nenos».
En la aldea viven habitualmente catorce vecinos desde que llegaron Eliska, su marido y sus dos hijas, aunque en fechas señaladas llegan a ser cuarenta. Este fin de semana de Santos esperan que sea uno de esos días de gran afluencia y por eso han pensado en todo para divertir a grandes y a pequeños. «Temos un obradoiro para nenos e familias. Vamos a decorar cabazas e ensinaremos a todos os nenos e non tan nenos a construir faroles de madeira con papel y velas LED». Quieren crear un ambiente mágico que les transporte a las antiguas leyendas y tradiciones gallegas, desfilando después por las calles mientras escuchan cuentos e historias para terminar de nuevo en el centro social disfrutando de las castañas y por supuesto de la tradicional «queimada», nos cuenta Eliska.
Ella no es la única que se ha volcado en preparar el primer Samaín de O Seixo. Ángel también ayuda a colgar cintas y a pintar fantasmas. Él vive en Barcelona. Sus padres eran de aquí y venía de vez en cuando. Pero ahora, que se ha jubilado espera pasar mucho más tiempo aquí, sobre todo ahora que parece que la gente quiere vivir aquí, «houbo un tempo no que pensei que desaparecía porque non había ninguén, pero agora hai franceses, holandeses, belgas que compraron casas para rehabilitarlas e vir de vacacións, aínda que algúns viven todo o ano».
Les acompaña otra vecina, la única que lleva toda la vida viviendo en O Seixo y asegura, orgullosa, «non o cambiaría nin por un piso en Nueva York». A ella también le gusta ver cómo la gente llega a su pueblo, recupera las tradiciones.
Otra de las vecinas, Aurora, que no va a poder estar en el taller por motivos de salud, señala: «A chegada de Antón e Eliska máis as súas fillas ao Seixo foi o mellor que nos pudo pasar. Estámoslle moi agradecidos polo que levan feito e o que están a facer polo noso pobo. Todos os veciños estamos moi agradecidos».
Al preguntarles si la gente de fuera valora más el entorno, Eliska reflexiona: «Pode ser. Eu sempre o digo, Galicia é un paraíso natural». Y mientras la tarde cae, nos despide con una invitación: “A quen queira divertirse un pouquiño, esperámolos mañá. Aínda que o obradoiro e o resto de actividades está enfocado aos niños, a festa é para todos».