Valdeorras abre sus puertas… y ya no va solo de vino

Valdeorras abre sus puertas… y ya no va solo de vino
La Ruta do Viño de Valdeorras convertirá la comarca del 15 al 17 de mayo en un mapa de experiencias donde conviven viñedos, montaña, patrimonio y gastronomía. Un programa tan amplio que obliga a elegir —y deja claro que aquí el vino es solo el comienzo

El vino, en Valdeorras, rara vez se queda en la copa. Se convierte en paisaje, en conversación, en recorrido. En una excusa —o quizá en el motivo principal— para detenerse, mirar alrededor y entender que lo que ocurre aquí no encaja del todo en la idea clásica de turismo. Porque lo que propone la Ruta do Viño de Valdeorras del 15 al 17 de mayo va más allá de visitar bodegas o encadenar catas: es una invitación a descubrir y vivir el territorio desde dentro, a través de experiencias que combinan naturaleza, cultura y gastronomía con el vino como hilo conductor.

La Primavera de Portas Abertas regresa con su programa más ambicioso, tanto por número de bodegas participantes —catorce en total, la cifra más alta hasta ahora— como por la variedad de propuestas repartidas por prácticamente toda la comarca. No es un evento concentrado en un único punto, sino una red de planes que se despliega desde O Barco hasta O Bolo, pasando por Vilamartín, Petín, Rubiá o Carballeda, y que obliga, casi inevitablemente, a elegir.

Porque si algo define esta edición es precisamente eso: la sensación de que siempre queda algo por hacer.

El punto de partida será el viernes por la tarde, con un Túnel del Vino que ya se ha convertido en una de las citas más reconocibles del programa. En los Jardines del Pazo do Castro, en un ambiente abierto y distendido, los asistentes podrán recorrer hasta 28 referencias distintas —dos por cada bodega— en un formato de cata libre que permite probar, comparar y descubrir sin un itinerario cerrado.  

Cristina Núñez, gerente de la Ruta do Viño de Valdeorras, lo resume como «una cata en formato libre en la que todas aquellas personas que quieran participar pueden probar hasta 28 referencias», en una propuesta pensada no solo para conocer los vinos, sino para hacerlo sin rigidez, dejando espacio a la curiosidad y al descubrimiento. 

La música, presente durante toda la sesión, acompaña sin imponerse, reforzando esa idea de experiencia que no se limita al análisis del vino, sino que invita a disfrutarlo desde un lugar más sensorial.

El sábado concentra buena parte de la actividad y plantea, en la práctica, un dilema: decidir por dónde empezar. Las opciones se abren en múltiples direcciones. Están quienes optarán por la montaña, con rutas que ascienden hacia Pena Trevinca o recorridos en 4x4 por el entorno natural de Valdeorras. Otros preferirán una aproximación más pausada, como el paseo cultural por O Barco que enlaza la cooperativa, el Camino de Invierno y la iglesia de Santa María de A Proba, y que culmina con una cata acompañada de pinchos en un entorno cargado de historia.  

Pero también hay propuestas que desplazan el foco hacia lo emocional o lo sensorial. Entre ellas, una de las novedades más llamativas: sesiones de yoga y meditación entre viñedos. «Hay una oferta para todo tipo de público que combina deporte, cultura y bienestar, pero siempre vinculada al vino», explica Núñez, que insiste en esa idea de transversalidad que recorre todo el programa.  

A ello se suman catas diseñadas para sorprender, desde degustaciones de espumosos —una rareza dentro de la denominación— hasta catas a ciegas que obligan a replantearse lo que uno cree conocer. También recorridos por covas tradicionales, visitas guiadas al patrimonio de O Bolo —con su santuario, su castillo y su museo— y propuestas que combinan vino con música o gastronomía, como las catas musicales o las cenas cóctel en espacios singulares de la comarca.  

No se trata únicamente de sumar actividades, sino de construir una experiencia que se adapta a distintos ritmos y perfiles. Desde quien busca una jornada activa hasta quien prefiere dejarse llevar sin prisa, con una copa en la mano y el paisaje como telón de fondo.

El domingo, lejos de cerrar con una bajada de intensidad, plantea un cambio de tono. La propuesta invita a prolongar la estancia con una mirada más tranquila: rutas de senderismo con historia, como la de San Xil e Pala de Cabras, catas que combinan vinos y quesos de la zona de Trevinca o sesiones vermú en enclaves especialmente cuidados. Es un final que no busca el impacto, sino la permanencia, la sensación de haber entendido algo más del territorio.

Durante todo el fin de semana, además, las bodegas permanecerán abiertas para visitas con degustación, mientras que los restaurantes asociados ofrecerán menús especiales maridados con vinos de la denominación y los alojamientos pondrán a disposición del público diferentes promociones. Todo ello configura un escenario en el que la experiencia no se limita a una actividad concreta, sino que se extiende a la forma de vivir esos días.

Hay un dato que resume bien el interés que despierta la cita: los autobuses del vino, que conectan Valdeorras con distintas ciudades gallegas y con Ponferrada, ya han completado sus plazas.  Para el resto de actividades aún hay plazas y las inscripciones pueden hacerse en la web de la Ruta del Vino.

Quizá por eso, más que un evento aislado, la Primavera de Portas Abertas empieza a consolidarse como un momento clave en el calendario de la comarca. Un fin de semana en el que Valdeorras no solo se muestra, sino que se deja recorrer con otra mirada.

Y en el que el vino, lejos de ser el destino final, actúa como la puerta de entrada a todo lo demás.

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