Supermercado Onda, una tienda de barrio en tiempos de grandes superficies
🏪 Nombre del establecimiento: Supermercado Onda
📅 Año de fundación: 1993
📍 Dirección: Rúa Abdón Blanco, O Barco de Valdeorras
🙋 Quién te atiende: Susana
⏰ Horario: De lunes a viernes de 9:30 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas. Sábados de 9:30 a 14:00 horas y Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas.
🧾 Sector: Alimentación
🛍️ Qué ofrece: Productos de alimentación, productos locales y servicio a domicilio.
🧑🤝🧑 Para quién: Para todos los públicos.
🧬 ADN: Producto de proximidad, cercanía y atención personalizada.
💭 Hablamos: La conversación con Susana discurre entre recuerdos. Algunos tienen que ver con los productos que llenaban las estanterías en los años noventa. Otros con una calle Abdón Blanco mucho más concurrida que la actual. Y otros, simplemente, con personas.
Porque después de treinta y tres años detrás del mostrador, buena parte de la historia de Supermercado Onda puede contarse a través de sus clientes. Algunos llevan comprando aquí desde el primer día. Otros ya no están. Y muchos forman parte de una relación que hace tiempo dejó de ser únicamente comercial.
«Es un servicio, aparte de cliente, de amistad», resume. Lo dice pensando en esas personas que la llaman por teléfono para hacer un pedido o en quienes saben que, si lo necesitan, ella misma les llevará la compra a casa.
Ese vínculo es precisamente una de las cosas que más han cambiado desde que abrió el negocio en 1993. Susana recuerda una época en la que el comercio de barrio era un punto de encuentro. Todavía sonríe al recordar aquellas Nochebuenas en las que clientes y comerciantes acababan cantando villancicos dentro de la tienda. Una escena difícil de imaginar hoy.
También conserva alguna anécdota más movida. Como aquella ocasión, en los años noventa, en la que tuvo que salir corriendo detrás de una persona que intentaba marcharse con varias botellas de alcohol sin pagar. «Buenas y malas hubo muchas, pero la mayoría fueron buenas», asegura.
La evolución del consumo es otro de los cambios que ha vivido en primera persona. Durante años contó con una clientela muy fiel formada en gran medida por personas mayores. Con el paso del tiempo, muchos de aquellos clientes desaparecieron y las nuevas generaciones comenzaron a comprar de otra manera. «La gente joven busca otro tipo de producto», explica.
Frente a ello, Supermercado Onda ha mantenido una apuesta clara por el producto de proximidad. Frutas, verduras y artículos locales que, según defiende, ofrecen una calidad difícil de encontrar en otros circuitos comerciales.
También cuestiona la idea de que los pequeños comercios son siempre más caros que las grandes superficies. Reconoce que existen ofertas con las que resulta imposible competir, pero sostiene que en muchos productos de consumo habitual las diferencias son menores de lo que la gente cree. Pero, no son los precios lo que más le preocupa, sino la pérdida progresiva del comercio tradicional. «El día que yo no esté aquí, no sé qué va a pasar», reflexiona.
La jubilación está relativamente cerca. Calcula que le quedan unos dos años o dos años y medio de actividad. No hay relevo generacional. Ella misma continuó la tradición familiar después de que su madre regentase durante años una tienda de alimentación en la calle Marcelino Suárez, pero no espera que nadie continúe el camino.
De hecho, reconoce que nunca quiso que su hija asumiese ese sacrificio. «Es muy sacrificado», afirma sin rodeos. Los horarios, los costes crecientes, la competencia y la responsabilidad constante han cambiado profundamente una profesión que, asegura, poco tiene que ver con la que conoció en los años noventa.
Tampoco oculta que, si hoy tuviese que empezar desde cero, probablemente elegiría otro camino. Sin embargo, continúa levantando la persiana cada mañana. En parte por costumbre. En parte por compromiso. Y, sobre todo, por quienes siguen entrando por la puerta. «Estoy aquí por ellos», admite al hablar de algunos de sus clientes más veteranos.
Mientras llega la jubilación, seguirá haciendo lo que lleva más de tres décadas haciendo: mantener abierto uno de esos comercios donde todavía es posible comprar una barra de pan, pedir consejo, encargar algo por teléfono o simplemente detenerse unos minutos a conversar. Porque, en realidad, esa cercanía es el producto más valioso que vende Supermercado Onda.