SilFest desvela el cartel por días de su décimo aniversario y anuncia nuevas actividades para celebrar diez años de música en O Barco
La cuenta atrás ya ha comenzado. A menos de un mes para que la playa fluvial de O Malecón vuelva a convertirse en el epicentro de la música independiente, el SilFest ha desvelado el cartel por días de su décima edición y ha puesto a la venta las entradas de jornada por 35 euros, disponibles tanto en la web oficial del festival como en la tienda Ton y Son.
Pero la organización tiene claro que este año no será uno más. Diez años después de aquella primera edición celebrada en O Barco, el festival quiere celebrar su aniversario «por todo lo alto» con nuevas actividades, más propuestas en torno al vino y un cartel que reúne algunas de las bandas más interesantes del panorama nacional.
La fiesta comenzará el jueves 2 de julio con una jornada gratuita protagonizada por La Gloria y Txetxu DJ. Será el aperitivo de un fin de semana que continuará el viernes con La Paloma, Bum Motion Club, Begut, Zabriskie y Mazu, además de las sesiones de Dani Argü DJ y DJ Hawkins. El sábado llegará uno de los platos fuertes de esta edición con Morgan, Hinds, Puño Dragón, L.A., Adrian Timms, Sr. Jingles y Os Parrandas, entre otros artistas.
«Tenemos un cartel súper solvente», asegura Jorge Álvarez, uno de los promotores del festival, que destaca especialmente la presencia de Morgan. «Llevamos desde 2018 intentando traer a Morgan, pero por diversas cuestiones nunca pudo ser. Este año estarán», explica.
Junto a nombres consolidados, el SilFest mantiene una de las señas de identidad que lo han acompañado desde sus inicios: la apuesta por el descubrimiento musical. Una filosofía que ha permitido que por sus escenarios pasasen artistas que posteriormente dieron el salto a los principales festivales del país.
Mucho más que conciertos
La música volverá a compartir protagonismo con otro de los grandes emblemas de Valdeorras: el vino. Vanesa Yáñez confirmó que el festival contará este año con cuatro catas, una el viernes y tres el sábado, además de otras actividades relacionadas con la promoción del territorio.
Pero las novedades no terminan ahí. Coincidiendo con el décimo aniversario, la organización prepara también actividades previas durante el mes de junio. «Para seguir celebrando los diez años vamos a tener actividades previas al festival», adelantó Yáñez.
Entre ellas habrá una cata de vino organizada junto a uno de los patrocinadores del evento y al menos un concierto gratuito coincidiendo con la noche de San Juan. Aunque todavía no se han desvelado todos los detalles, los organizadores confirmaron que ambas propuestas estarán abiertas al público. «Queremos celebrar el décimo aniversario por todo lo alto», explicó la integrante de la organización.
Un festival que atrae visitantes de toda España
La evolución del SilFest se refleja también en la procedencia de sus asistentes. Según explicó Jorge Álvarez, las entradas ya vendidas proceden de numerosos puntos de la geografía española, con compradores llegados desde Canarias, Extremadura, País Vasco y otros muchos lugares de la península. El impacto es tal que buena parte de los alojamientos de la comarca ya registran una elevada ocupación.
«Por primera vez hasta nosotros mismos tuvimos problemas para alojar a los artistas», señaló Vanesa Yáñez. La organización volverá a habilitar una zona de acampada gratuita, aunque reconoce que cada vez son más los asistentes que buscan otras opciones de alojamiento para disfrutar de la experiencia completa.
Y es precisamente esa experiencia uno de los grandes secretos del éxito del festival. «Yo me atrevería a decir que el 80 % del público viene por la experiencia SilFest», afirma Jorge Álvarez. Una experiencia que combina conciertos, vino, gastronomía, naturaleza y un ambiente alejado de las grandes masificaciones que dominan buena parte del circuito festivalero actual.
A lo largo de estos diez años, el SilFest ha conseguido consolidar una personalidad propia. Mientras muchos eventos apuestan por aforos multitudinarios y carteles repetidos, la cita de O Barco reivindica otro modelo. «Somos una referencia alternativa a los grandes festivales», sostiene Jorge Álvarez.
El organizador define el evento como un «festival boutique», un concepto que cada vez utilizan con más frecuencia para describir una propuesta cultural basada en la cercanía, la comodidad del público y la calidad artística. «Es un festival sin aglomeraciones, sin colas y con una calidad artística brutal desde la primera edición», resume.
Esa filosofía ha llevado a la organización a definirse incluso como «obreros del rock and roll», una expresión con la que reivindican el trabajo realizado durante una década para sacar adelante un proyecto que ha logrado situar a Valdeorras en el mapa nacional de los festivales de verano.
Ahora, con el cartel por días ya desvelado y las entradas de jornada a la venta, el SilFest afronta la edición más simbólica de su historia con la ambición intacta y con la sensación de haber encontrado una fórmula que sigue funcionando diez años después: buena música, vino, territorio y una experiencia que cada verano atrae a miles de personas hasta O Barco de Valdeorras.