Reabre Bar La Galería en O Barco con nueva gerencia y un sueño hecho realidad

Reabre Bar La Galería en O Barco con nueva gerencia y un sueño hecho realidad
José Zelaya y Glenda Espinosa, de origen hondureño, toman las riendas del local apostando por desayunos, buen ambiente y el regreso del pulpo dominical

El Bar La Galería, ubicado en la calle Eulogio Fernández, 66 de O Barco de Valdeorras, vuelve a abrir sus puertas con nueva gerencia y renovadas ilusiones. Al frente del establecimiento se encuentran José Zelaya y Glenda Espinosa, una pareja originaria de Honduras que ha convertido en realidad el sueño de tener su propio negocio en el sector hostelero.

Ambos llegaron a la localidad y comenzaron desde abajo en distintos establecimientos. José dio sus primeros pasos en cocina en el restaurante San Mauro, mientras que Glenda inició su trayectoria en la panadería Santigoso. Fue allí donde descubrieron su vocación: él en la cocina y ella en la atención al cliente.

“Viendo cómo era la cuestión de la comida, nos fue gustando. A ella la atención al cliente y a mí la cocina”, explica José, quien destaca el aprendizaje adquirido junto a profesionales que le guiaron en sus inicios. Esa experiencia fue clave para dar el salto cuando surgió la oportunidad de gestionar una cafetería.

La propuesta de la pareja convenció a los propietarios del local entre varias candidaturas. Su idea es clara: apostar por desayunos variados y garantizar un pincho con cada consumición. “Queremos dar tostadas, napolitanas, croasanes rellenos o a la plancha, y más adelante tapas. Y algo importante: que el cliente tenga siempre su pincho, variado, dulce o salado”, detalla José.

El horario previsto será amplio, con apertura desde las 7 de la mañana hasta media tarde y una segunda franja nocturna, adaptándose al ambiente y la demanda. De momento, no contemplan día de descanso fijo, ya que prefieren analizar primero el ritmo del negocio.

Por su parte, Glenda destaca su pasión por el trato con el público, una faceta que descubrió trabajando en hostelería en la zona. “Me gusta mi trabajo, lo disfruto. Siempre quisimos tener algo propio y ahora se ha hecho realidad”, afirma con ilusión.

El proyecto también recupera una tradición muy valorada por la clientela: el regreso del pulpo los domingos, un clásico que volverá a formar parte de la oferta del establecimiento.

Con humildad y entusiasmo, la pareja afronta esta nueva etapa con el objetivo de consolidarse en la vida social de la localidad. “Invitamos a toda la gente de O Barco y alrededores a venir y disfrutar en familia”, concluyen.