La Policía Local de O Barco triplica la vigilancia de los casos de violencia de género y refuerza el control del tráfico

La Policía Local de O Barco triplica la vigilancia de los casos de violencia de género y refuerza el control del tráfico
El aumento de mujeres bajo protección, junto al control del tráfico con el nuevo sistema de cámaras y la nueva normativa sobre los patinetes, marca las prioridades actuales del cuerpo

En apenas unas semanas, la Policía Local de O Barco de Valdeorras ha pasado de proteger a cuatro mujeres víctimas de violencia de género a doce. Es uno de los indicadores más claros de una realidad que no se detiene y que obliga a reforzar la vigilancia, la prevención y la coordinación policial.

La Policía Local colabora en el sistema VioGén junto a la Guardia Civil, asumiendo el seguimiento de casos de riesgo bajo o no apreciado. En estos momentos, un equipo específico formado por tres agentes se encarga de la atención a estas mujeres, con tareas que incluyen entrevistas, contravigilancias y control de los agresores. El incremento de casos, según explica el inspector jefe Fernando Lozano, responde también a la confianza en el trabajo realizado y a una mayor detección de situaciones de riesgo.

Pero no es el único frente abierto. La actividad policial en el municipio se reparte entre distintos ámbitos, con especial atención al tráfico, donde continúan registrándose incidencias, especialmente durante los fines de semana.

Lozano señala que este tipo de conductas son cada vez menos frecuentes, pero a veces la tasa de alcohol es tan elevada que incluso deriva en juicios rápidos. «Siempre hay alguien que se pasa», señala el inspector jefe y recuerda que esos conductores representan un riesgo claro para el resto.

La estrategia, asegura, no pasa únicamente por sancionar. La instrucción interna es clara: advertir primero y denunciar cuando la infracción lo requiere, especialmente si es grave. Una filosofía que, según defiende, busca equilibrar la función coercitiva con la educativa.

En esa línea, la Policía Local mantiene campañas de educación vial en centros escolares del municipio, con sesiones teóricas y prácticas dirigidas a alumnado de primaria, y también acciones en el ámbito sanitario, como charlas en el hospital dirigidas a futuras madres sobre sistemas de retención infantil o el uso correcto del cinturón durante el embarazo.

Sin embargo, uno de los cambios más relevantes afecta al uso de la tecnología. Las cámaras de vigilancia ya están plenamente operativas y legalizadas, lo que permite a los agentes utilizarlas para detectar infracciones y, llegado el caso, sancionar.

Aunque Lozano matiza que su objetivo principal no es «multar», sino mejorar la gestión del tráfico —controlar retenciones, supervisar salidas de colegios o detectar incidencias—, reconoce que su uso será clave en determinadas campañas, como las relacionadas con el cinturón de seguridad o los estacionamientos indebidos. La diferencia es clara: ahora, con una imagen, la infracción queda registrada.

En paralelo, otro de los focos de atención está en los vehículos de movilidad personal. La Policía Local continúa, por ahora, en fase de advertencia, dando margen a los usuarios para registrar sus patinetes y regularizar su situación. No obstante, el escenario está a punto de cambiar.

Según avanza el inspector jefe, en cuanto finalice ese periodo, comenzarán las sanciones y, en los casos necesarios, la inmovilización de los vehículos que no cumplan la normativa. La medida no responde, subraya, a un afán recaudatorio, sino a una cuestión de seguridad. De hecho, recuerda que desde la Fiscalía se está instando a reforzar el control sobre estos dispositivos tras registrarse accidentes graves, incluso mortales, en aceras.

Una labor que, como él mismo resume, muchas veces pasa desapercibida. Porque más allá de las multas o los controles visibles, hay un trabajo constante de prevención, acompañamiento y vigilancia que no siempre se ve, pero que sostiene, en buena medida, la seguridad del municipio.

Aquí tienes la entrevista completa: