Manu Velasco invita en O Barco a «soñar escuelas» para transformar la educación desde el corazón
El Teatro Lauro Olmo de O Barco se llenó este 24 de marzo para escuchar a Manu Velasco, uno de los docentes más reconocidos del panorama educativo nacional, que ofreció la conferencia «Soñando escuelas para el arte de pensar» dentro de los Encuentros Familia-Escola, que este 2026 alcanzan su vigésimo tercera edición.
La cita, organizada por la Asociación Vagalume Valdeorras con la colaboración del Concello de O Barco, Iberdrola o la Diputación de Ourense, volvió a demostrar el interés que despierta la educación entre familias y docentes de la comarca.
La concelleira de Cultura e Educación, Margarida Pizcueta, fue la encargada de presentar al ponente, destacando su trayectoria y su capacidad para conectar con el público: «Debe o docente máis premiado de toda España», señalaba, subrayando que su éxito es fruto de «moito traballo, moita observación, moito cariño e tamén moitos erros».
Con un tono cercano y cargado de humor desde el inicio, Manu Velasco conquistó al público antes incluso de entrar en materia. «Parece que va a ser un espectáculo cómico, pero es que voy a empezar así», bromeaba, para dar paso a una intervención que combinó emotividad, reflexión y experiencia real en el aula.
Su conferencia arrancó con una potente metáfora: la caída de una ballena. Una historia que utilizó para hablar del legado que dejan las personas. «Cuando una ballena muere, no desaparece… se transforma en algo mucho más grande», explicaba, estableciendo un paralelismo con el papel de docentes y familias. «¿Queréis ser un simple recuerdo o queréis convertiros en legado?», lanzó al auditorio.
Desde ahí, Velasco invitó a «soñar escuelas» desde una mirada práctica y humana, alejándose de teorías y apoyándose en su experiencia diaria como maestro. «No vengo a convenceros de nada, sino a contaros aquello de lo que vivo plenamente convencido», afirmó.
A lo largo de su intervención, abordó uno de los grandes retos de la educación actual, el cuidado de quienes educan. «Nosotros cuidamos, pero ¿nos cuidan?», se preguntó, poniendo sobre la mesa la presión y las cargas que asumen docentes y familias.
Entre sus mensajes, destacó la importancia de cambiar la forma en la que los propios educadores se tratan a sí mismos. «Nos hablamos y nos tratamos muy mal», reflexionó, animando a practicar la paciencia, la amabilidad personal y a liberarse de culpas innecesarias.
También reivindicó la necesidad de soltar cargas y de no depender constantemente del juicio ajeno: «Si crees que lo estás haciendo bien, hazlo. Que te dé igual lo que digan los demás», apuntó, en una intervención que conectó especialmente con el público por su cercanía y autenticidad.
La conferencia, que combinó humor y reflexión, volvió a convertir los Encuentros Familia-Escola en un espacio de referencia para pensar la educación desde otra perspectiva: más humana, más consciente y más conectada con la realidad de quienes la viven cada día.