El frío también cuida: belleza y bienestar con la crioterapia

Ana de la Puente incorpora el frío controlado a tratamientos personalizados que buscan reafirmar la piel, mejorar su aspecto y aliviar esa sensación de hinchazón y pesadez que muchas personas notan especialmente en abdomen y piernas

Hay momentos en los que el cuerpo parece pedir un respiro. Piernas pesadas después de muchas horas de trabajo, sensación de hinchazón, una piel que ha perdido firmeza después de adelgazar o esa celulitis que se hace más visible en determinadas zonas. En Ana de la Puente trabajan estas preocupaciones desde diferentes tratamientos estéticos y uno de los que ha ido ganando terreno es, precisamente, el frío.

La crioterapia fue la protagonista esta semana del espacio de Belleza y Bienestar de Radio Valdeorras-Onda Cero, donde Daylin Borrero Figueredo explicó cómo utilizan esta técnica en el centro y qué buscan conseguir con ella.

«Es un tratamiento no invasivo en el que aplicamos frío controlado sobre la piel», explica. La zona se elige en función de las necesidades de cada persona: abdomen, piernas, glúteos u otras partes del cuerpo en las que exista flacidez, pesadez o se quiera mejorar el aspecto de la piel.

Y precisamente ahí está una de las claves de la filosofía de trabajo que transmite Daylin: no aplicar un tratamiento porque sí, sino saber primero qué necesita la persona que entra por la puerta.

Reafirmar, drenar y sentirse más ligera

Uno de los usos que destaca Daylin es el tratamiento de la flacidez que puede aparecer, por ejemplo, después de una pérdida de peso. «Normalmente cuando tendemos a adelgazar un poco, toda esa piel, todo ese tejido queda un poco flácido. Este tratamiento lo que hace es reafirmar toda esa zona», explica.

A ello se suma el efecto drenante que buscan con estas sesiones. Abdomen y piernas son dos de las zonas más demandadas, especialmente entre personas que llegan al centro con sensación de hinchazón o pesadez.

En las piernas, cuenta Daylin, muchas clientas buscan algo más que un resultado puramente estético. El cansancio, muchas horas de pie, el estrés o el trabajo pueden hacer que terminen el día sintiéndolas cargadas.

Y es precisamente después del tratamiento cuando reciben algunos de los comentarios que mejor resumen esa otra cara del cuidado estético: «Los clientes nos dicen que las notan muchísimo menos hinchadas, más ligeras». Porque verse mejor y sentirse mejor no siempre son dos cosas diferentes.

Celulitis y grasa localizada

El frío también se utiliza en Ana de la Puente para trabajar zonas con celulitis y grasa localizada, especialmente glúteos, piernas y abdomen.

En este punto Daylin diferencia entre la crioterapia y la criolipólisis, un procedimiento localizado en el que trabajan durante aproximadamente una hora sobre una zona concreta.

«Imagínate que vamos a trabajar el abdomen. Ponemos una placa localizada, previamente una mascarilla y un sérum dependiendo de lo que el cliente quiera trabajar», explica.

La crioterapia, por su parte, tiene una duración aproximada de 40 minutos y puede aplicarse en zonas como abdomen y piernas.

En ambos casos, el tratamiento se adapta a aquello que se quiere conseguir y puede acompañarse de sérums, mascarillas y otros productos empleados por el centro para trabajar también la textura y el aspecto de la piel.

¿Se nota desde la primera sesión?

Daylin deja claro que para conseguir determinados objetivos no basta con una única sesión y que normalmente recomiendan realizar varias.

Sin embargo, asegura que algunas sensaciones sí pueden percibirse desde el primer tratamiento.

En el abdomen, sus clientes les hablan de una menor sensación de hinchazón y de sentirse más ligeros; en las piernas, esa percepción resulta todavía más evidente para algunas personas.

El número de sesiones, el tiempo y la intensidad no son iguales para todo el mundo. Por eso, antes de comenzar, en Ana de la Puente realizan una valoración y comprueban cómo tolera cada persona el frío. «Siempre hacemos una consulta de prueba para ver si la persona puede tolerar el frío y el tiempo que ponemos», señala Daylin.

Un tratamiento que apetece especialmente en verano

Y si hay una época en la que someterse voluntariamente al frío puede resultar especialmente agradable, esa es el verano. Con las altas temperaturas de estas semanas, Daylin reconoce que muchas clientas agradecen especialmente el tratamiento.

«Es un frío que puedes controlar perfectamente y terminas muy fresquita», comenta. Tanto es así que durante los meses de verano aumenta el número de personas que aprovechan para realizarse estas sesiones, mientras que en invierno la propia sensación térmica puede hacerlas algo menos apetecibles.

No obstante, no todo el mundo debe someterse al tratamiento sin una valoración previa. Daylin señala que tienen especial precaución con mujeres embarazadas, personas con una sensibilidad importante al frío y determinados casos relacionados con problemas de tiroides, estos últimos debido a algunos de los productos que pueden emplearse durante el tratamiento.

Por eso insiste en algo fundamental: preguntar, conocer las circunstancias de cada cliente y asesorar antes de empezar.

Belleza que también busca bienestar

Cuando se le pregunta qué destacaría para alguien que nunca ha probado la crioterapia, Daylin lo resume en dos palabras: «reafirmante y drenante».

Pero durante la conversación aparece continuamente una tercera idea: bienestar. Sentirse menos hinchada, aliviar la pesadez de las piernas, relajarse durante unos minutos y dedicar un tiempo al cuidado personal.

En Ana de la Puente, en la Avenida de la Estación de O Barco**, la crioterapia se suma así a las diferentes herramientas con las que trabajan la belleza desde una atención personalizada. Porque antes de aplicar frío, sérums o mascarillas, hay un paso que resulta imprescindible: saber qué quiere mejorar cada persona y encontrar el tratamiento que mejor se adapte a ella.

Y, en pleno agosto, quizá pocas cosas resulten tan apetecibles como descubrir que el frío también puede sentar bien por fuera… y por dentro.