Eduardo Sáenz de Cabezón llena el Teatro Lauro Olmo con una lección de matemáticas y pensamiento crítico
El Teatro Lauro Olmo registró este martes un lleno absoluto con la presencia de Eduardo Sáenz de Cabezón, uno de los rostros más reconocibles de la divulgación científica en España.
Matemático, profesor universitario, presentador del programa Órbita Laika y creador del canal de YouTube Derivando, Sáenz de Cabezón protagonizó una charla que no tardó en conquistar a un público en el que abundaban profesionales del ámbito educativo.
Desde el inicio, logró conectar con los asistentes con su estilo cercano y su característico sentido del humor. «A la gente le gustan mucho las hormigas y no entiendo por qué», arrancaba, para introducir, a partir de ahí, conceptos complejos como las propiedades emergentes o la inteligencia colectiva.
A lo largo de la conferencia, el divulgador riojano explicó cómo los comportamientos de grupo no siempre se entienden desde lo individual y cómo, en ocasiones, pensar en conjunto puede llevar tanto a aciertos… como a errores. «Cuando estamos juntos también podemos equivocarnos más», apuntó, en una intervención que combinó ejemplos cotidianos con fundamentos matemáticos.
Introdujo la teoría de grafos, una herramienta que permite analizar redes y relaciones entre elementos. Con ejemplos sencillos —desde personas en una sala hasta ciudades conectadas por transporte— fue construyendo una explicación accesible que mantuvo la atención del público en todo momento.
Pero más allá de las matemáticas, la charla giró en torno a una idea de fondo, cómo se construyen las percepciones colectivas y hasta qué punto pueden estar distorsionadas. Una reflexión que ya había adelantado en el título de su intervención, «El espejismo de las mayorías».
Según explicó, vivimos rodeados de mensajes que se repiten constantemente, especialmente en el entorno digital, generando una sensación de consenso que no siempre responde a la realidad. «El propio canal por el que recibimos la información modifica nuestra percepción», señaló.
En ese contexto, defendió el papel de las matemáticas como una herramienta para detectar sesgos, entender patrones y desarrollar el pensamiento crítico. «Todos tenemos un matemático dentro», afirmó, insistiendo en que no se trata de saber más, sino de aprender a pensar mejor.
La respuesta del público fue constante durante toda la charla: asentimientos, risas y una atención sostenida que evidenciaba la conexión lograda por el ponente. No en vano, su capacidad para explicar conceptos complejos de forma clara y amena es una de las claves de su éxito como divulgador.
La cita, organizada por la asociación Vagalume con la colaboración de instituciones y entidades locales, volvió a demostrar el interés que despiertan propuestas que combinan educación, reflexión y divulgación en la comarca.
Porque, como dejó claro Sáenz de Cabezón, entender el mundo —también desde las matemáticas— no es cuestión de talento, sino de mirada. Y cuando esa mirada cambia, «es como tener un superpoder».
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