La crema solar no es solo para la playa: los errores que siguen poniendo en riesgo nuestra piel

La experta en estética Nuria Carmona advierte de que las quemaduras, las manchas y el envejecimiento prematuro comienzan mucho antes de las vacaciones

Con el calor instalado en Valdeorras y las primeras jornadas de exposición al sol, son muchos los que ya piensan en conseguir un tono bronceado. Sin embargo, detrás de ese deseo tan habitual se esconden riesgos que todavía siguen siendo infravalorados por buena parte de la población.

Así lo explica Nuria Carmona, experta en belleza y estética de Ana de la Puente Perfumería y Estética, quien insiste en que la protección solar no debe limitarse únicamente a los días de playa o piscina. «La piel hay que protegerla tanto en invierno como en verano, aunque evidentemente en verano nos exponemos más tiempo al aire libre», señala.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que, si el cielo está nublado o hay tormentas, no existe riesgo. Nada más lejos de la realidad. Los rayos ultravioleta siguen atravesando las nubes y continúan afectando a la piel aunque el sol no sea visible.

Las consecuencias llegan meses después

Aunque las quemaduras son el efecto más evidente de una mala protección, los daños van mucho más allá. Carmona recuerda que la exposición excesiva al sol afecta directamente al ADN celular y acelera procesos como la aparición de manchas, la pérdida de colágeno, la deshidratación o el envejecimiento prematuro.

«La gente quiere corregir después del verano esas manchas, esas arrugas o esa falta de hidratación, pero muchas veces todo viene provocado por no haber cuidado la piel como es debido durante los meses de más exposición», explica.

Según la especialista, las generaciones más jóvenes muestran una mayor concienciación respecto al uso de protectores solares, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. «El color lo vas a coger igual, pero con protección evitarás manchas y retrasarás el envejecimiento de la piel», afirma.

Las zonas que casi siempre olvidamos

Si hay algo que sorprende a quienes trabajan en el ámbito de la estética es comprobar cuántas zonas del cuerpo quedan sin proteger durante el verano.

Las orejas encabezan la lista. «Es una piel mucho más sensible y fina. Se quema con facilidad, duele muchísimo y mucha gente nunca se acuerda de protegerla», advierte.

A ellas se suman los labios, el contorno de los ojos, la parte superior del labio, los empeines o los pies, una de las zonas que más quemaduras sufre durante los meses estivales.

Reaplicar, hidratar y preparar la piel

Otro de los errores habituales es pensar que una sola aplicación basta para toda la jornada. La especialista recuerda que después de bañarse o secarse con una toalla es necesario volver a aplicar la protección solar, incluso cuando el producto sea resistente al agua.

Además, insiste en la importancia de preparar la piel antes del verano. «No podemos pasar de estar tapados todo el año a exponernos varias horas al sol sin más», explica.

Por ello recomienda realizar una exfoliación suave cada quince días, mantener una buena hidratación y utilizar productos específicos como los aftersun después de cada exposición prolongada.

«Un aftersun no es una crema hidratante cualquiera. Está preparado para recuperar la piel después de haber estado expuesta al sol», subraya.

Disfrutar del sol, pero con sentido común

Lejos de demonizar el sol, Carmona recuerda que la exposición solar también aporta beneficios, entre ellos la producción de vitamina D. La clave está en hacerlo de forma responsable.

«El cuerpo hay que prepararlo, hidratarlo y protegerlo. Se puede disfrutar del sol y del verano, pero siempre con conciencia», concluye.

Un mensaje especialmente oportuno en unos días en los que Valdeorras vuelve a registrar temperaturas elevadas y en los que pasar tiempo al aire libre forma parte del día a día de buena parte de la población.