O Barco acompaña al Cristo de los Ferroviarios en el Viacrucis

Como cada año, el Cristo salió de San Mauro en dirección a la estación de Renfe. Allí, María del Carmen Gago, dio lectura a una oda familiar que marcó uno de los momentos clave del recorrido

A las 21.00 horas, el Cristo de los Ferroviarios abandonaba la iglesia de San Mauro para recorrer las calles de O Barco. Acompañado por numerosos fieles, el cortejo avanzó hacia la estación de Renfe por las calles Eloi Mira y Marcelino Suárez, para regresar posteriormente al templo por la calle Eloi Rodríguez Barrios. Durante el recorrido, se realizaron distintas paradas en las que se rezaron las estaciones del Viacrucis.

Fue precisamente en la estación donde se vivió uno de los momentos más conmovedores de la noche. Allí, María del Carmen Gago recitó una oda al Cristo, continuando la tradición iniciada por su padre, José Ramón Gago, quien durante años dedicaba poemas a la imagen en cada procesión. Tras su fallecimiento, su hija asumió este legado, convirtiendo la lectura en un acto de memoria y devoción.

Antes de la lectura, María del Carmen recordaba con nostalgia el pasado ferroviario de la estación: “Los que vivimos aquí siempre en esta bendita estación, vivimos el bullicio que había antaño”, lamentando el abandono actual de un espacio que fue símbolo de actividad y vida en la comarca. La autora dejó a un lado sus propios poemas para dar voz a uno de su padre, titulado "Reverdecer un poema", que evoca amor, sacrificio y fe a través de un diálogo íntimo con el Cristo.

Previamente, el párroco Jesús Álvarez había rememorado los tiempos en que los talleres ferroviarios “fervían de obreros y trabajo”. Recordó también al último trabajador de Renfe que conoció a su llegada al Barco y expresó su deseo de que no se perdieran ni los talleres ni la profesión, destacando la importancia de preservar la memoria histórica del lugar. Asimismo, aprovechó para reclamar a las autoridades que la comarca de Valdeorras no permanezca olvidada ni incomunicada.

La procesión concluyó con el regreso de la imagen a la iglesia de San Mauro, dejando tras de sí un recorrido cargado de fe y memoria. La participación de María del Carmen Gago y su oda al Cristo hacen de esta procesión un acto que trasciende lo religioso para convertirse en un homenaje vivo a la historia y la identidad de O Barco.