Valdeorras eleva hasta los 39,2 grados el umbral de riesgo para la salud y lidera el mapa del calor en Galicia

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El Ministerio de Sanidad ha revisado este año las temperaturas a partir de las que el calor comienza a incrementar de forma significativa la mortalidad y sitúa a Valdeorras como la zona gallega con el umbral más elevado. El cambio responde a una nueva metodología basada en la relación entre temperatura y fallecimientos, pero no implica que la comarca sea inmune a los efectos de las altas temperaturas.

Cuando el Ministerio de Sanidad actualizó el pasado mes de junio el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, un dato llamó especialmente la atención en el mapa de Galicia. La comarca de Valdeorras pasó a registrar el umbral de riesgo sanitario por calor más elevado de toda la comunidad, fijado en 39,2 grados, una temperatura que supera incluso a la de otras zonas tradicionalmente asociadas a los veranos más cálidos de la provincia de Ourense.

La cifra puede llevar a una conclusión precipitada y pensar que el calor afecta menos a la población valdeorresa que al resto de Galicia. Sin embargo, el significado es otro muy distinto. Ese umbral no representa la temperatura a partir de la cual el calor comienza a ser peligroso, sino el punto en el que los estudios epidemiológicos detectan un incremento estadísticamente significativo de la mortalidad asociado a las altas temperaturas. Antes de alcanzarlo pueden producirse golpes de calor, deshidrataciones o descompensaciones de enfermedades crónicas, especialmente entre las personas mayores, los pacientes con patologías cardiovasculares o respiratorias y quienes trabajan al aire libre.

La principal novedad es que ese límite ha cambiado de forma notable. En la actualización anterior del plan, el umbral asignado a Valdeorras era de 35,2 grados. La revisión presentada el 3 de junio de 2026 lo eleva hasta 39,2, tras recalcular todos los valores utilizando una metodología renovada basada en la evolución conjunta de las temperaturas máximas y la mortalidad registrada entre 2012 y 2023, excluyendo los años de la pandemia para evitar distorsiones estadísticas.

Más que un aumento de la resistencia de la población al calor, el cambio refleja un conocimiento más preciso del comportamiento de cada territorio. El Ministerio ha redefinido los umbrales de las 182 zonas de meteosalud en las que divide España para adaptar las alertas sanitarias a la realidad climática y demográfica de cada comarca. En el caso de Valdeorras, el nuevo cálculo confirma una evidencia conocida desde hace décadas y es que los veranos son sensiblemente más cálidos que en el resto de Galicia y la población convive habitualmente con temperaturas que resultarían excepcionales en otras áreas de la comunidad.

Los datos publicados por Sanidad sitúan a Valdeorras en la parte más alta del mapa gallego del calor. El umbral de 39,2 grados supera al del sur de Ourense (38,6), Miño de Ourense (38,3), noroeste de Ourense (37,3) o sur de Lugo (36,8), mientras que en zonas costeras como A Mariña apenas alcanza los 28,3 grados. La diferencia no significa que unas comarcas sean más seguras que otras, sino que el riesgo para la salud aparece a temperaturas distintas en función de la adaptación climática de su población.

Ese contexto ayuda a entender por qué Valdeorras ha sido una de las comarcas gallegas más vigiladas durante este verano. A finales de junio y nuevamente en julio se activaron avisos sanitarios por calor extremo, coincidiendo con varios episodios de temperaturas muy elevadas que situaron al valle del Sil entre las zonas más cálidas de Galicia. Aunque el nuevo umbral sanitario sea más alto, la persistencia de las altas temperaturas continúa siendo un factor de riesgo, especialmente cuando se prolonga durante varios días consecutivos. El propio sistema de alertas del Ministerio no se basa únicamente en una temperatura máxima puntual, sino en un algoritmo que combina la superación del umbral con la persistencia del calor durante un periodo de 72 horas.

La actualización de los umbrales coincide, además, con un contexto sanitario que preocupa a los especialistas. Según el sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), el calor extremo provocó 101 fallecimientos atribuibles en mayo de 2026, el dato más alto registrado para ese mes desde que existen series comparables. Entre 2015 y 2025, el Ministerio estima 27.564 muertes asociadas a las altas temperaturas en España, con un incremento del riesgo de mortalidad de entre un 9,1 % y un 10,7 % por cada grado que la temperatura supera el umbral establecido para cada zona.

Los expertos insisten en que estos umbrales deben interpretarse como una herramienta para activar medidas preventivas y no como una frontera entre el riesgo y la seguridad. De hecho, la exposición prolongada al calor, la falta de hidratación o la realización de esfuerzos físicos intensos pueden desencadenar problemas de salud mucho antes de alcanzar esas temperaturas de referencia. Por ello, el Ministerio mantiene las recomendaciones habituales durante todo el verano: evitar la actividad física en las horas centrales del día, beber agua con frecuencia, permanecer en lugares frescos y prestar especial atención a las personas mayores, los menores y quienes padecen enfermedades crónicas.