Los embalses de Valdeorras encaran agosto con reservas elevadas y más agua que hace un año
Las principales presas de la comarca mantienen niveles muy superiores a los registrados en el verano de 2025. Cenza protagoniza la mayor recuperación, mientras Prada, San Martiño, Montefurado y Peñarrubia conservan unas reservas que permiten afrontar con tranquilidad el tramo más seco del año.
Mientras la falta de lluvias de los últimos meses ha reducido de forma notable el caudal de numerosos ríos de la cuenca del Miño-Sil, los embalses de Valdeorras presentan una situación muy diferente. Los datos más recientes de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil reflejan que las principales presas de la comarca mantienen unas reservas elevadas al inicio de agosto, en varios casos por encima de las registradas hace un año y con niveles suficientes para garantizar el abastecimiento, la regulación del río Sil y la producción hidroeléctrica.
El embalse que más ha mejorado respecto al verano pasado es Cenza, en el municipio de A Veiga. Actualmente almacena 28,57 hectómetros cúbicos, el 71,02 % de su capacidad, frente a los 18,84 hectómetros cúbicos y el 46,83 % que presentaba en las mismas fechas de 2025. En apenas un año ha incrementado sus reservas en casi diez hectómetros cúbicos, una evolución que evidencia el efecto positivo de las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno y el comienzo de la primavera.
También el embalse de Prada mantiene una situación muy favorable. Con 101,84 hectómetros cúbicos almacenados, alcanza el 83,56 % de su capacidad total. Aunque supone un ligero descenso respecto al 84,31 % registrado hace un año, la diferencia es mínima y confirma que el principal embalse de la comarca continúa con unas reservas muy elevadas para estas alturas del verano.
Los embalses de menor capacidad presentan incluso mejores registros. San Martiño se encuentra prácticamente lleno, con un 98,52 % de ocupación, mientras que Montefurado alcanza el 95,89 % y Peñarrubia el 96,71 %. En todos ellos las reservas permanecen en niveles muy altos, una situación poco habitual después de varias semanas marcadas por temperaturas elevadas y ausencia de precipitaciones significativas.
La evolución de los embalses contrasta con la que experimentan los ríos de la demarcación. Esta misma semana la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil declaró la prealerta por escasez coyuntural en buena parte de la cuenca tras constatar que los caudales registrados durante julio se situaron alrededor de un 45 % por debajo de los valores habituales. Sin embargo, el Sil Superior, donde se integra Valdeorras, quedó fuera de ese escenario gracias, entre otros factores, al buen comportamiento de sus reservas embalsadas.
La explicación de esta aparente contradicción está en el comportamiento del año hidrológico. Aunque desde finales de febrero las lluvias han sido claramente inferiores a la media, el otoño y el invierno dejaron importantes aportaciones que permitieron llenar buena parte de los embalses. Esa agua almacenada actúa ahora como reserva estratégica y compensa la disminución de las aportaciones naturales que llegan a los ríos durante el verano.
La comparación con los ejercicios anteriores confirma esa evolución. Mientras Cenza registra una mejora muy notable respecto a 2025, Prada mantiene prácticamente el mismo nivel y el resto de embalses del sistema continúan muy próximos a su capacidad máxima. La fotografía hidrológica de este inicio de agosto refleja, por tanto, una comarca que dispone de reservas suficientes para afrontar el periodo de mayor consumo de agua del año, aunque la Confederación mantenga un seguimiento permanente de la evolución de los caudales si persiste la ausencia de lluvias durante las próximas semanas.