Rocío Álvarez: «Nunca es tarde para empezar»
Rocío Álvarez tiene 32 años, vive en Sobradelo, en Carballeda de Valdeorras, y lleva la música dentro desde que era una niña. Cantó en coros, pidió muchas veces poder cantar en la iglesia y, aunque durante años no se atrevió a dar el paso, la pandemia terminó convirtiéndose en el punto de partida de una nueva etapa.
«Siempre había algo que me frenaba hasta que llegó la cuarentena y ahí empezó todo», explicó en una entrevista en Radio Valdeorras-Onda Cero. Durante aquel tiempo de encierro comenzó a escribir canciones y descubrió que aquella afición podía convertirse en algo más serio.
Antes, en 2019, ya había vivido una primera señal importante: fue seleccionada para participar en el proceso de La Voz. El programa, sin embargo, se canceló por la llegada del covid. Aun así, aquella experiencia le sirvió para ganar confianza. «Pensé: algo tendré», reconoció.
Con la ayuda de Borja Quintela y Diego, Rocío comenzó a dar forma a sus primeras canciones. La primera la mantiene todavía guardada, como una pieza muy especial. La que sí ha decidido compartir es un tema dedicado a su hija, una niña que ahora tiene cuatro años y que fue la inspiración de una canción nacida como regalo familiar.
«Quería que quedara algo para ella, un legado», explicó. La canción, en ritmo de bachata, puede escucharse ya en plataformas digitales como YouTube, Spotify, Amazon Music, Instagram o Facebook. Aunque todavía no cuenta con videoclip, sí dispone de una portada que acompaña el lanzamiento.
Durante la entrevista, Rocío se atrevió además a cantar a capela un fragmento del estribillo: «Eres tú mi sol, mi estrella brillante, mi niña guerrera y mi niña elegante. Eres tú mi luz, mi pequeño diamante, eres mi mayor bendición».
La artista reconoce que le gustaría dedicarse profesionalmente a la música, aunque sabe que el camino no es sencillo. «La industria musical es muy bonita, muy satisfactoria, pero también cuesta mentalmente. Hay muchas cosas detrás», afirmó.
Su trayectoria está marcada también por la perseverancia. Participó en un programa de la Televisión de Galicia poco después de sufrir un accidente de tráfico. Llegó a cantar sentada, sin poder ensayar y tras pedir el alta voluntaria para no perder la oportunidad. Después tuvo que permanecer ingresada durante un mes. «Igual no debía haber ido, pero todo era por intentarlo», recordó.
Ahora se encuentra en un momento de ilusión. Ha recibido llamadas, incluso de Barcelona, y también propuestas de orquestas, aunque por ahora prefiere esperar a que su hija crezca un poco más antes de asumir giras o compromisos más exigentes.
Mientras tanto, sigue componiendo. Tiene nuevos temas en marcha, posibles colaboraciones y ganas de probar distintos estilos: bachata, balada, pop urbano, reguetón o salsa. «No me importa cambiar de estilo. Lo que salga», aseguró.
Rocío Álvarez encara esta etapa con prudencia, pero también con determinación. Después de años de dudas, miedos y obstáculos, la música vuelve a ocupar un lugar central en su vida. Y lo hace con una frase que resume muy bien su momento: «Nunca es tarde para empezar».
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