La devoción al Padre Eterno congrega a cientos de personas en Lardeira (Carballeda)

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Vecinos de Carballeda de Valdeorras, Rubiá, A Rúa, O Barco, San Pedro de Trones y La Cabrera participaron en una de las citas religiosas más emblemáticas de la comarca

Cientos de devotos se congregaron durante toda la mañana de este domingo en Lardeira, en el municipio de Carballeda de Valdeorras, para celebrar el Padre Eterno. Situada a 1.246 metros sobre el nivel del mar, esta pequeña localidad volvió a convertirse en punto de encuentro para fieles llegados de distintos rincones de Valdeorras y de comarcas vecinas.

Entre los peregrinos se encontraban vecinos de todo el ayuntamiento de Carballeda, así como de Rubiá, A Rúa, O Barco, La Cabrera y San Pedro de Trones. Precisamente desde esta última localidad existe una arraigada tradición de acudir a la celebración con gran devoción. Los más veteranos recuerdan cómo, hace décadas, muchos vecinos realizaban el trayecto a pie e incluso dejaban de acudir a sus trabajos para no faltar a una cita considerada ineludible.

Aunque los tiempos han cambiado y hoy la mayoría de los asistentes llega en vehículo, la tradición de caminar hasta la iglesia sigue muy presente. Son numerosos los que continúan realizando el recorrido a pie, especialmente desde O Barco y Sobradelo. Entre ellos se encontraba, un año más, Manuel Antonio, vecino de Rubiá, que acudió acompañado de su familia para cumplir un ofrecimiento, manteniendo viva una costumbre que pasa de generación en generación.

Lardeira fue escenario de una jornada en la que cada peregrino llegó con una historia personal. Como ocurre en todos los grandes centros de peregrinación, detrás de cada caminante hay motivos, promesas, ilusiones y agradecimientos. Otros muchos aprovechan la ocasión para disfrutar de un día diferente y reencontrarse con amigos y conocidos a los que, en algunos casos, no ven desde la romería del año anterior.

 

La procesión comenzó a las 13.00 horas, aunque desde las 10.00 de la mañana ya se habían celebrado varias misas, en la que los fieles forman fila alrededor de la iglesia para pasar bajo la imagen del Padre Eterno. Siguiendo la costumbre, lo hacen un número impar de veces y de manera individual, debido a la estrechez de las andas, recorriendo el trayecto en sentido contrario al de la imagen. Tras la procesión tuvo lugar la misa solemene, presidida por el párroco, Juan José Prieto.

Concluidos los actos religiosos, llegó el turno de la celebración popular. Las tapas de pulpo, el buen vino y la música en directo de la orquesta D’Noche pusieron el broche festivo a una romería que continuará durante toda la tarde, consolidando una cita que combina devoción, convivencia y reencuentro, y que sigue siendo una de las más emblemáticas del calendario festivo de la comarca.