Trevinca se tiñe de rosa con la floración silvestre del brezo en las montañas de A Veiga

Trevinca se tiñe de rosa con la floración silvestre del brezo en las montañas de A Veiga
El municipio estrena rutas guiadas para descubrir la llamada floración de las ericas, un fenómeno natural que cubre de color las laderas de alta montaña durante unas pocas semanas al año
 

El rosa no suele formar parte del paisaje de alta montaña. Mucho menos en Galicia. Por eso sorprende tanto lo que ocurre estos días en Trevinca. Las laderas de A Veiga comienzan a cubrirse de brezo en flor y transforman el paisaje en una sucesión de manchas rosáceas que avanzan montaña arriba según cambia la altitud.

El fenómeno, prácticamente desconocido fuera de la zona, ha llevado al municipio a organizar sus primeras rutas guiadas alrededor de la llamada floración de las ericas, una experiencia que mezcla senderismo, naturaleza e interpretación del paisaje en pleno macizo de Trevinca.

Mientras otras propuestas de turismo floral en España están asociadas a campos cultivados o grandes plantaciones, la floración de las ericas tiene una particularidad: es completamente silvestre. El brezo crece de forma natural en las zonas de montaña y cubre las laderas durante unas pocas semanas al año, creando un paisaje que cambia constantemente con la luz, las nubes y la altura.

«Es como un mar rosa», resume Marcos Pérez, responsable de Triskel Trevinca, una de las entidades que impulsa las actividades. Desde lejos, explica, la montaña parece teñida de un color uniforme. Pero al adentrarse en los senderos la sensación cambia: el brezo rodea literalmente a los caminantes mientras el paisaje alterna tonos verdes, ocres y rosáceos.

La iniciativa surgió después de que el Concello de A Veiga se incorporase al proyecto España en Floración, una propuesta turística inspirada en otros destinos conocidos por sus floraciones estacionales, como el Valle del Jerte o los campos de lavanda de Brihuega. La diferencia, insiste Pérez, es que en Trevinca no existe intervención humana ni plantaciones preparadas para visitantes. «Aquí es naturaleza pura de montaña», señala.

La propuesta fue presentada este año en FITUR y, según explica el propio Pérez, despertó sorpresa entre muchos visitantes por tratarse de una floración ligada a la alta montaña gallega. También Turismo de Galicia felicitó al municipio por abrir una vía turística diferente, vinculada a la naturaleza y alejada de la masificación.

Porque aquí no basta con detener el coche y sacar una fotografía. Las rutas obligan a caminar, ganar altura y entrar en la montaña. La primera actividad organizada este año será este sábado, una ruta de unos diez kilómetros pensada para personas acostumbradas a andar, aunque sin grandes exigencias técnicas. Una semana después se celebrará otra salida más larga y con mayor desnivel organizada junto al Club de Montaña Trevinca.

La propia floración depende además de un factor imposible de controlar: el tiempo. Este año, las bajas temperaturas de mayo han retrasado ligeramente el momento de máximo esplendor. «Esta mañana amanecimos con tres grados», comentaba Marcos Pérez durante la entrevista radiofónica en la que presentó la iniciativa.

La altura también modifica el paisaje. A unos niveles el brezo comienza a florecer, mientras en otros puntos todavía está verde o ya ha pasado su mejor momento. Ese desnivel crea una especie de mosaico natural que cambia a medida que se asciende por la montaña.

Las rutas no se centrarán únicamente en la parte visual. Los organizadores también quieren explicar el papel que el brezo tuvo históricamente en la zona, donde durante décadas se utilizó como combustible tanto en viviendas como en actividades vinculadas a la antigua mina de Vilanova.

Con esta propuesta, A Veiga busca abrirse hueco en un tipo de turismo cada vez más ligado a las experiencias y al paisaje, pero manteniendo el carácter propio de Trevinca: montaña, silencio y naturaleza sin artificios.

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