Áneles Terrón: «El talento se frena con el miedo»
Algunos lo tienen claro desde pequeños: quieren ser bomberos, astronautas o futbolistas. Otros han cambiado mil veces de idea y probablemente lo seguirán haciendo. Y luego están quienes todavía no saben que el trabajo que les hará felices ni siquiera ha aparecido en su radar.
Entre esas dudas, certezas a medias y caminos por explorar se mueven estos días los alumnos del Colegio Pablo VI de A Rúa. El centro celebra su Semana de la Orientación Profesional bajo un lema que resume a la perfección el espíritu de las jornadas: «Cada talento cuenta».
El objetivo de estas jornadas es entender que el futuro ya ha empezado. «El mundo profesional no es futuro, ya es hoy», explica la orientadora del centro, Ángeles Terrón, mientras hace balance de una iniciativa que, a mitad de semana, ya deja sensaciones muy claras: «No podría ser otro que positivo».
Durante estos días, el colegio se ha llenado de historias. Historias de personas que un día dudaron, que cambiaron de rumbo, que se equivocaron y volvieron a empezar. Ponentes llegados desde distintos puntos de Galicia —Santiago, A Coruña o Vigo— comparten con el alumnado no solo a qué se dedican, sino cómo han llegado hasta ahí. Y, sobre todo, qué han tenido que dejar por el camino. «La colaboración de todos es impagable», reconoce Terrón, que también destaca la respuesta de los estudiantes y el carácter cada vez más dinámico de las sesiones.
Entre las primeras voces en pasar por el centro estuvo la artista Lola Doporto, encargada de inaugurar la semana y también autora del cartel que ilustra las jorandas. Su mensaje giró en torno a una idea sencilla pero poderosa: la vocación no siempre se busca, a veces te encuentra. «No tengáis miedo», fue una de las frases que más se repitió. Una advertencia que, según la orientadora, se ha convertido casi en un hilo conductor de las jornadas.
Para Terrón, uno de los momentos más reveladores llega cuando alguien descubre su vocación: «Lo más bonito es cuando un alumno dice: “Yo no sabía que esto se podía hacer”». Un descubrmiento que puede llegar de una charla pero también de la visita a una empresa, otra de las actividades dentro de las jorandas. Así, un grupo de estudiantes se desplazó a Lugo Madera para conocer el trabajo en el sector forestal. Allí pudieron experimentar, de forma virtual, el manejo de herramientas como una motosierra. Y más de uno volvió muy sorprendido.
En la visita particparon tanto chicos como chicas, porque otro de los objetivos es romper inercias y abrir posibilidades en profesiones donde todavía existen barreras.
Terrón incide en una idea que marca el espírituo de estas jornadas. Si algo ha cambiado en la orientación, es la forma de entender el futuro. Ya no se trata de elegir una profesión para toda la vida, sino de construir un camino. «Llegas a saber lo que no te gusta para acabar encontrando lo que sí», resume la orientadora. Y en ese proceso, hay algo que considera fundamental: los referentes. «Los chicos los necesitan», insiste. Referentes reales, cercanos, que les permitan imaginarse en distintos escenarios más allá de los tópicos o de las salidas más visibles.
Otra de las ideas que más se repite entre los ponentes tiene que ver con el enfoque. Si antes el discurso giraba en torno a la formación o los idiomas, ahora aparecen otros conceptos: bienestar, equilibrio, trabajo en equipo. Y, sobre todo, valentía. «El talento se frena con el miedo», advierte Terrón. Por eso, más que ofrecer respuestas cerradas, la semana plantea preguntas. Invita a observar, a escuchar y a probar.
La Semana de la Orientación se cerrará el viernes con una propuesta poco habitual: la magia. Lejos de ser un simple cierre lúdico, la elección tiene sentido dentro del planteamiento general. «También queremos dar espacio a profesiones que muchas veces no se consideran como tal», explica la orientadora. Ser mago, músico o artista implica formación, disciplina y esfuerzo, aunque a veces no se perciba así.
Y, además, hay algo más. «Hace falta magia en cualquier profesión». Quizá por eso, en medio de tantas dudas, de tantos caminos posibles y de tantas decisiones por tomar, la mayor enseñanza de la semana no sea elegir qué ser. Sino entender que, de una forma u otra, todos tienen algo que aportar. Porque, como recuerda el propio lema, cada talento cuenta.
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