La Xunta busca relevo para evitar el cierre de negocios de toda la vida

La Xunta busca relevo para evitar el cierre de negocios de toda la vida
El Bono Remuda ofrece hasta 30.000 euros para dar continuidad a actividades viables en Galicia, donde la falta de sustitución ya provoca cierres visibles en municipios como O Barco de Valdeorras

Pasear por las calles de O Barco de Valdeorras se ha convertido, casi sin pretenderlo, en una forma de tomarle el pulso al tiempo. En los escaparates empiezan a repetirse mensajes que hace no tanto eran excepcionales: «liquidación por jubilación», «traspaso», «últimos días». Detrás no hay, en muchos casos, negocios fallidos, sino historias que se interrumpen porque nadie decide continuarlas.

No es una escena aislada ni una percepción subjetiva. En la provincia de Ourense, en torno a 120 negocios bajan la persiana cada año, y una parte significativa lo hace por la misma razón: la ausencia de relevo. La tendencia aumenta si se amplía el foco. En Galicia, cerca de 40.000 actividades podrían desaparecer en el plazo de cinco años si no se produce ese traspaso generacional que permita dar continuidad a negocios viables.

El impacto trasciende lo estrictamente económico. Cada cierre no solo elimina un punto de venta, sino también una forma de relación: la del comercio que conoce a su clientela, que articula la vida cotidiana y que, durante décadas, ha sostenido buena parte del tejido social de barrios y municipios. Lo que viene después no siempre ocupa ese mismo lugar. A veces no llega nada; otras, lo hace bajo fórmulas más estandarizadas, donde la transacción se impone sobre la relación.

En este contexto se sitúan las medidas que la Xunta ha puesto sobre la mesa y que este martes se reivindicaron en la inauguración del II Congreso Nacional de Relevo Xeracional, organizado por la UPTA. El conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González, defendió la necesidad de abordar este escenario desde una perspectiva más amplia, con herramientas que no se limiten a incentivar la creación de nuevos negocios, sino que faciliten la continuidad de los ya existentes.

Entre esas herramientas destaca el denominado Bono Remuda, una línea de ayudas que permite financiar hasta el 75% del coste de traspaso de un negocio y que alcanza los 30.000 euros por operación. La convocatoria, abierta hasta el 30 de septiembre, ha incrementado su dotación un 20% este año, hasta situarse en 1,5 millones de euros, tras constatarse un aumento de la demanda.  

La lógica que subyace a este tipo de iniciativas es clara: emprender no implica necesariamente empezar de cero. En muchos casos, pasa por asumir una actividad en funcionamiento, con clientela consolidada y arraigo en el territorio. «Afrontar o reto da remuda xeracional require medidas integrais e coordinadas», señaló González durante su intervención, en la que subrayó el peso del colectivo autónomo en Galicia, que representa cerca del 19,3% de las afiliaciones, por encima de la media estatal.  

El apoyo económico se complementa con la Red de polos de emprendimiento, un dispositivo que, además de asesorar proyectos, actúa como punto de encuentro entre quienes buscan desprenderse de su negocio y quienes podrían asumirlo. Actualmente, esta red cuenta con una bolsa específica de relevo en la que figuran unos 140 proyectos en toda Galicia.

El relevo generacional no se plantea, por tanto, como una cuestión puntual, sino como uno de los ejes sobre los que pivotará la futura Estratexia de emprendemento ligado ao territorio 2025-2030, en la que trabaja la Xunta con la intención de ordenar y coordinar el ecosistema emprendedor gallego.  

Mientras tanto, en calles como las de O Barco, el proceso sigue su curso. Cada cartel anuncia un cierre concreto, pero también deja entrever una transformación más amplia: la de un modelo comercial que se repliega sin que siempre exista una alternativa capaz de ocupar su lugar en los mismos términos. La cuestión ya no es solo cuántos negocios desaparecen, sino qué tipo de vida cotidiana se pierde con ellos.