Los especialistas alertan del crecimiento de pacientes con enfermedades de Crohn y colitis ulcerosa
No son enfermedades nuevas, pero sí cada vez más frecuentes. Los especialistas llevan años observando un aumento progresivo de los casos de enfermedad inflamatoria intestinal, un grupo de patologías crónicas entre las que destacan la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Lo que hace apenas unas décadas se consideraba relativamente poco habitual forma parte hoy de la realidad diaria de las consultas de Aparato Digestivo.
«Son enfermidades que están en ascenso. Vemos cada ano, non soamente aquí en Ourense nin en Galicia, senón nos países industrializados, un aumento progresivo do número de casos que diagnosticamos», explica Santiago Soto Iglesias, especialista en Aparato Digestivo del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense.
Se trata de enfermedades de origen autoinmune que afectan al aparato digestivo y que pueden aparecer a cualquier edad. La colitis ulcerosa afecta al intestino grueso o colon, mientras que la enfermedad de Crohn puede localizarse en cualquier punto del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano.
Las causas exactas todavía no están completamente esclarecidas. Sin embargo, los investigadores llevan años analizando distintos factores que podrían estar detrás de este incremento. Una de las teorías más aceptadas relaciona el fenómeno con los cambios experimentados por las sociedades desarrolladas durante las últimas décadas.
«Parece que pode estar en relación a que o sistema inmune está menos maduro. Desde a infancia existe moita máis hixiene que hai corenta ou cincuenta anos e iso podería influír na resposta do sistema inmunitario», señala el facultativo. Pese a ello, insiste en que los beneficios de la vacunación y de la prevención de enfermedades infecciosas son indiscutibles y muy superiores a cualquier posible efecto asociado a estos cambios.
Señales que no conviene ignorar
Uno de los problemas de estas patologías es que sus síntomas pueden confundirse inicialmente con trastornos digestivos mucho más comunes. Diarrea persistente, dolor abdominal, presencia de sangre o mucosidad en las heces son algunas de las señales más habituales. «Son enfermidades que cursan habitualmente con diarrea, dor abdominal, sangue nas feces ou moco», resume Soto.
La dificultad aparece cuando los síntomas son leves o intermitentes. En esos casos, tanto los pacientes como los propios profesionales pueden atribuirlos inicialmente a una gastroenteritis o a otro problema digestivo pasajero.
Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención cuando las molestias persisten en el tiempo o reaparecen de forma recurrente. «Se estes síntomas persisten ou pasan e ao cabo duns meses volven aparecer, hai que ter en conta que pode tratarse dalgunha destas enfermidades», advierte.
Aunque pueden afectar a cualquier persona, existe un perfil de paciente especialmente frecuente. «O prototipo sería unha persoa entre os 15 e os 25 ou 30 anos», explica el especialista. No obstante, también pueden diagnosticarse en niños o en personas de edad avanzada.
Las enfermedades inflamatorias intestinales se caracterizan por evolucionar en forma de brotes. Esto significa que los pacientes alternan periodos de estabilidad con otros en los que la inflamación se activa y los síntomas reaparecen con intensidad. «Non é unha enfermidade na que o paciente estea sempre igual. Hai momentos nos que existe un brote de inflamación e outros nos que pode estar practicamente sen síntomas», explica Soto.
Durante esas fases activas pueden aparecer episodios intensos de diarrea, dolor abdominal, sangrado o una necesidad urgente y constante de acudir al baño. Una situación que, en algunos casos, condiciona notablemente la vida diaria. «Pode afectar ás relacións interpersoais, laborais e incluso ás relacións sexuais», reconoce.
En los cuadros más graves puede ser necesario el ingreso hospitalario, tratamientos intravenosos o incluso cirugía. Afortunadamente, los especialistas subrayan que estos casos representan una minoría dentro del conjunto de pacientes.
Más tratamientos y mejor calidad de vida
Si hay una noticia positiva dentro de este escenario es la enorme evolución que han experimentado los tratamientos durante los últimos años. «Ata o ano 2000 había un armamento terapéutico moi pequeno», recuerda Soto.
La llegada de los medicamentos biológicos supuso un auténtico punto de inflexión. Estos fármacos actúan sobre mecanismos concretos de la inflamación y han cambiado radicalmente el pronóstico de muchos pacientes. «Foron un cambio de paradigma na historia natural destas enfermidades e permitíronnos que estes pacientes teñan unha calidade de vida moi superior á que podían ter noutras décadas», destaca.
A día de hoy no existe una cura definitiva para la enfermedad de Crohn ni para la colitis ulcerosa, pero sí tratamientos eficaces que permiten controlar la enfermedad y reducir la frecuencia y gravedad de los brotes. «A nosa intención é que os pacientes poidan facer unha vida laboral, social e deportiva plena a maior parte do tempo», afirma.
Junto al tratamiento médico, los hábitos de vida desempeñan un papel importante. Los especialistas consideran que algunos patrones alimentarios pueden ayudar a proteger el aparato digestivo frente a procesos inflamatorios.
En este sentido, Soto destaca las ventajas de la dieta atlántica y mediterránea, basada en frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva, frente al consumo habitual de ultraprocesados, bollería industrial o azúcares refinados. «A dieta atlántica e mediterránea sería protectora fronte aos ultraprocesados e aos azucres refinados, que poderían favorecer procesos inflamatorios crónicos», explica.
Por último, el especialista lanza un mensaje de tranquilidad para quienes reciben un diagnóstico de este tipo. Reconoce que convivir con una enfermedad crónica implica revisiones, controles y tratamientos a largo plazo, pero insiste en que las perspectivas son hoy muy diferentes a las de hace unos años. «Que saiban que van ter coidados e tratamentos que lles permitirán facer unha vida na escola, na universidade, no deporte, no traballo ou nas relacións persoais o máis normal posible», concluye el doctor Soto.