La CEO y el Sindicato Labrego Galego alertan del impacto del acuerdo UE-Mercosur en el sector primario
La preocupación por las consecuencias del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur trasciende ya el ámbito de las movilizaciones agrarias y suma apoyos desde distintos sectores. La Confederación Empresarial de Ourense (CEO) y el Sindicato Labrego Galego (SLG) han expresado en las últimas horas su rechazo al tratado en los términos actuales y han reclamado medidas de protección y salvaguarda para la agricultura y la ganadería.
Desde la CEO, la patronal ourensana ha mostrado su respaldo al sector primario, al que considera estratégico para la economía, el empleo y la cohesión territorial de la provincia. Aunque reconoce que la apertura de mercados internacionales puede suponer oportunidades para determinadas actividades, advierte de que no puede avanzarse en liberalización comercial a costa de dañar sectores especialmente vulnerables.
La organización empresarial alerta de que uno de los principales problemas del acuerdo UE-Mercosur es la entrada de productos agroganaderos sin aranceles y sin los mismos estándares sanitarios, medioambientales y laborales que se exigen a los productores europeos. Una situación que, a su juicio, genera una clara desventaja competitiva para el campo gallego y pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones.
Por ello, la CEO reclama a las administraciones competentes la puesta en marcha de mecanismos de protección, compensación y ajuste, que se traduzcan en ayudas directas, fondos específicos, cláusulas de salvaguarda y un refuerzo efectivo de los controles sobre los productos importados. La patronal defiende una posición de equilibrio: neutralidad respecto a los sectores que puedan beneficiarse del acuerdo, pero firmeza en la defensa de quienes pueden verse gravemente perjudicados.
Un rechazo más contundente llega desde el Sindicato Labrego Galego, que ha trasladado su oposición total al acuerdo UE-Mercosur y ha anunciado que llevará esta postura a Bruselas, donde instará al Parlamento Europeo a formar una minoría de bloqueo que frene su ratificación.
El SLG considera que el tratado es devastador para la agricultura familiar y la soberanía alimentaria, y denuncia que entregará la producción de alimentos a los intereses del agronegocio y de las grandes corporaciones. El sindicato advierte de una competencia desleal que podría provocar el cierre de miles de explotaciones en Europa y la expulsión de pequeños productores de sus tierras en los países del Mercosur.
Entre los impactos señalados por el SLG figuran la entrada masiva de carne y otros productos agrícolas sin aranceles, el uso de sustancias prohibidas en la Unión Europea, el aumento de la contaminación y de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como un mayor control de la alimentación por parte de unas pocas multinacionales.
Aunque con enfoques y discursos distintos, CEO y SLG coinciden en el diagnóstico: el acuerdo UE-Mercosur, tal y como está planteado, supone una amenaza real para el sector primario y exige respuestas políticas que garanticen condiciones de competencia justas, protección para los productores y seguridad para los consumidores.