Con cebolla o sin cebolla: la tortilla que une, y divide, a todo un país
Hay preguntas que parecen sencillas, pero que en realidad esconden debates interminables. Una de ellas, probablemente la más universal en cualquier cocina española, es esta: ¿la tortilla de patatas, con cebolla o sin cebolla?
Este 9 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tortilla de Patatas, una fecha que rinde homenaje a uno de los platos más populares y queridos de la gastronomía española. Un plato que, curiosamente, está hecho con muy pocos ingredientes —patata, huevo, aceite y sal— pero que ha conseguido convertirse en un símbolo culinario reconocido dentro y fuera de España.
La tortilla de patatas es mucho más que una receta. Es un recuerdo de casa, de reuniones familiares, de bares con barra llena a media mañana o de excursiones en las que un simple bocadillo se convertía en un pequeño festín. De hecho es lo primero que echas de menos cuando estás fuera de España, o por lo menos es lo que a mi me pasa.
La tortilla de casa, la mejor del mundo
Porque si algo ocurre con este plato es que casi todo el mundo coincide en una cosa: la mejor tortilla siempre es la que hacía —o hace— nuestra madre o nuestra abuela.
Después llegan los matices, las tradiciones familiares y las preferencias personales. Hay quien la defiende con cebolla, porque le aporta jugosidad y dulzor. Otros la prefieren sin ella, para que el sabor de la patata y el huevo sea más puro. Y luego están las variantes: con pimiento rojo, con pimiento verde, con ajo o incluso versiones más modernas con ingredientes gourmet como la trufa.
En Galicia, por ejemplo, son muy conocidas las tortillas de Betanzos, famosas por su interior muy jugoso y casi líquido. Un estilo que tiene muchos seguidores… y también algunos detractores, que prefieren una tortilla más cuajada y con la patata menos frita y más integrada con el huevo.
Un plato sencillo con mucha historia
El origen exacto de la tortilla de patatas no está del todo claro. Algunas teorías apuntan a que podría remontarse incluso al año 1604, cuando un cocinero belga llamado Lancelot de Casteau elaboró una receta similar.
Otros estudios sitúan su nacimiento en Extremadura, donde el Marqués de Robledo habría impulsado una preparación que mezclaba huevos y patatas para alimentar de forma sencilla y económica a la población.
Sea cual sea su origen real, lo cierto es que con el paso de los siglos la tortilla de patatas se ha convertido en uno de los platos más representativos de la cocina española.
De hecho, diferentes encuestas gastronómicas la sitúan como la comida favorita de los españoles, incluso por encima de otros clásicos como la paella o el gazpacho.
El secreto está en los detalles
Aunque la receta es simple, quienes la preparan saben que una buena tortilla tiene sus secretos: elegir buenas patatas, usar huevos de calidad, cuidar el punto del aceite y encontrar el equilibrio perfecto entre los ingredientes.
Muchos cocineros incluso recomiendan reservar una sartén exclusiva para tortillas, algo muy habitual en muchas cocinas domésticas.
Pero más allá de la técnica o de la receta perfecta, la tortilla de patatas sigue siendo sobre todo un símbolo de cocina cercana y de tradición compartida.
Porque, al final, da igual si se hace con cebolla o sin ella. Lo importante es que sigue siendo uno de esos platos capaces de reunir a todo el mundo alrededor de una mesa… aunque sea para discutir cuál es la mejor.
Receta para dos personas
Receta de tortilla de patatas casera
Ingredientes
- 2 patatas de tamaño medio
- 3 huevos
- ½ cebolla
- ½ diente de ajo
- 1 pizca de sal
- Aceite de oliva
Preparación
- Cubre el fondo de una sartén pequeña con aceite de oliva y ponla a calentar.
- Mientras tanto, pela las patatas y córtalas en cuadraditos pequeños, de aproximadamente dos milímetros.
- Cuando el aceite esté caliente, añade las patatas a la sartén junto con la media cebolla picada y el medio diente de ajo cortado en láminas finas.
- Cocina a fuego medio hasta que la patata esté ligeramente tostada, procurando que no llegue a freírse en exceso.
- Retira la mezcla de la sartén, escúrrela bien y añade sal al gusto.
- En un bol aparte, bate los huevos y añade las patatas ya escurridas. Mezcla bien y deja reposar entre 20 y 30 minutos para que la patata se impregne del huevo.
- Pon de nuevo la sartén al fuego fuerte con una pequeña cantidad de aceite.
- Vierte la mezcla en la sartén y cocina durante uno o dos minutos a fuego medio.
- Da la vuelta a la tortilla y deja que se haga otro minuto más, según el punto de cuajado que prefieras.
Una tortilla sencilla, con pocos ingredientes, pero llena de sabor y perfecta para compartir en cualquier momento.
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