O Barco y A Rúa salen a la calle en apoyo a Ceuta
Marina Prada López tiene diez años, nació en Ceuta y desde los tres vive en Sobradelo, en Carballeda de Valdeorras. «Hablo con mi abuela y me cuenta que tienen miedo», explicaba este miércoles antes de la concentración. Su familia materna sigue en Ceuta y su madre confirmaba esa preocupación por lo que les transmiten desde allí. Ella esperaba, de hecho, una movilización mayor: «Para un gol sale todo el mundo a la calle», lamentaba. Marina fue la encargada de leer el manifiesto de apoyo a Ceuta ante unas 250 personas reunidas en la Praza do Concello de O Barco.
Personas de todas las edades, muchas de ellas abrazadas a banderas de España o haciéndolas ondear, llenaron buena parte de la plaza y escucharon un manifiesto que, bajo el lema «Ceuta somos todos», reivindicaba la soberanía española sobre la ciudad autónoma. El texto partía de lo ocurrido los días 30 y 31 de julio, cuando se produjo una «entrada masiva e irregular de miles de personas», y advertía de las consecuencias que esa situación está teniendo sobre los servicios públicos y la capacidad de acogida de Ceuta.
El manifiesto reclamaba una mayor implicación del Gobierno de España y de la Unión Europea, más medios humanos y materiales, financiación extraordinaria y el retorno «efectivo y con garantías» de quienes hubieran entrado ilegalmente en España. También pedía reforzar las fronteras y garantizar la seguridad y la convivencia y, al mismo tiempo, rechazaba «cualquier forma de odio, racismo o enfrentamiento» y apelaba al respeto de los derechos humanos y de la dignidad de las personas. «Ceuta no está sola» y «proteger Ceuta es proteger España» formaban parte de su mensaje final, junto con «Viva España» que fue recibido con gritos y aplausos por los presentes y seguido de gritos pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez.
No todos, sin embargo, pudieron escuchar con claridad la voz de Marina. La lectura se realizó sin micrófono ni megáfono y desde algunos puntos de la plaza comenzaron a escucharse quejas porque el manifiesto no llegaba a todos los asistentes. Hubo que realizar alguna interrupción y varios participantes criticaron al Concello por la ausencia de medios técnicos, aunque no consta que los convocantes hubiesen solicitado previamente un equipo de megafonía.
Entre los asistentes se encontraban los concejales del Partido Popular de O Barco, la alcaldesa de Carballeda de Valdeorras, María del Carmen González Quintela, y otros representantes populares. También acudió Enrique Quirós, coordinador local de Vox, junto a varios simpatizantes de la formación. No hubo representación del PSOE —que gobierna en O Barco— ni del BNG.
Guardia Civil y Policía Local estuvieron presentes durante la concentración y regularon el tráfico en el entorno de la Praza do Concello para garantizar la seguridad del acto.
Cerca de un centenar de personas en A Rúa
La convocatoria tuvo también respuesta en A Rúa, donde cerca de un centenar de personas se reunió ante el Concello. Allí no hubo lectura de manifiesto, pero durante cerca de quince minutos se sucedieron las consignas.
«Viva España», «Viva Ceuta» y «Viva el rey» fueron algunos de los gritos que se escucharon, junto a otros de contenido político como «Fuera Pedro Sánchez». Tampoco hubo representantes del PSOE ni del BNG —ambos forman parte, junto a RUA, del gobierno municipal—.
Una convocatoria rodeada de polémica
Las concentraciones celebradas este 2 de septiembre, Día de Ceuta, partieron de la iniciativa anunciada por María José García-Pelayo, presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcaldesa de Jerez por el Partido Popular, que llamó a los ayuntamientos españoles a mostrar su solidaridad con Ceuta.
La convocatoria llegó rodeada de controversia por la forma en que se adoptó. El PSOE decidió no secundarla al considerar que García-Pelayo había actuado unilateralmente y sin acuerdo de los órganos de la FEMP, y denunció una utilización partidista de la Federación. García-Pelayo, por su parte, defendió que las concentraciones no tenían finalidad política y que buscaban mostrar la solidaridad de los municipios españoles con Ceuta y sus habitantes.
En Galicia, la Federación Galega de Municipios e Provincias (FEGAMP) no formó parte de la iniciativa. El BNG tampoco la secundó y sostuvo que la convocatoria no respondía a un consenso municipalista, sino a una maniobra unilateral del PP para «instrumentalizar a FEMP». La formación nacionalista acusó además a los populares de desarrollar una estrategia que, a su juicio, buscaba «alimentar a xenofobia e criminalizar a migración».